dimarts, 20 d’octubre de 2015

El orgasmo total




     Con el pelo canoso, ralo y escaso, su cara , de mejillas surcadas por infinitas venillas rojas, denotaba ante el espejo el  hastío de una vida gris .  Las relaciones con sus tres esposas y con sus amantes le habían conducido, a fuerza  de costumbre, a la insensibilidad sexual.
     -Piensa, Manolo! Necesitas un orgasmo. Sí, el ORGASMO. Con mayúsculas. Como los de antaño, esos que recuerdas vagamente. Qué te queda por probar? Autoahogamiento?
      Se tendió en la cama,  se colocó alrededor del cuello el cinturón negro de los domingos y procedió.
     A medida que crecía la excitación y faltaba el oxígeno, el corazón se aceleraba. Los sentidos se agudizaban. Todo se hacía extrañamente intenso. 140, 160, 170 pulsaciones. Estaba ahí. Tenía que llegar. Llegaaabaaaaaaaaaa.
     Una recóndita arteria, en lo más remoto de su cerebro explotó al mismo tiempo que su próstata se estremecía y relajaba.   AAAAHHHH!
     Fue un gran orgasmo, el ORGASMO. Con todas la letras y todas mayúsculas.
     Lástima que él, si llegó a sentirlo, no podría recordarlo.

              Joan Gimeno.    Montrodon,2014

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